Cómo usar ropa interior bella y estar cómoda

Les voy a contar algo muy personal. Mi relación con la ropa interior, hasta hace poco tiempo, cada vez que pensaba en la lencería me venían a la cabeza imágenes de esas clásicas de las mujeres en ropa interior, metiendo panza, sacando cola y chichis (hasta aburridas ya, porque siempre todas iguales) y además, asociadas a la idea de algo muy incómodo. 

Por alguna extraña razón, muy rara vez usaba una lencería arreglada, menos comprarla porque ¿para qué si, en todo caso, me la quito enseguida? Eran cosas incómodas para mi, no baratas y que encima casi no usaría, porque además, qué flojera tener que estarte cambiando la ropa y así. 

Bueno, así pensaba yo, hasta que decidí empezar a buscar opciones que fueran realmente cómodas, acompañaran a mis cambios de humor (importantísimo porque de él depende casi siempre lo que me pongo, es más, creo que primero decido qué ropa interior quiero y luego en base a eso me acomodo al resto). 

Y voy ahora no tanto a lo que me pasa a mi, sino a lo que creo puede pasarnos a todas: que esto del vestir debería acompañarnos en nuestras pluralidades, y darnos las opciones (y la libertad) de elegir según cómo nos sentimos, respetando nuestros ciclos y ganas. Y por sobre todo, que dejemos de pensar en esas ¨ocasiones especiales¨ y empecemos a honrar cada momento que vivimos, ya que ES especial. 

Se vale a veces estar un poco sport, a veces no querer usar nada! y se vale también traer un killer set debajo de la ropa aún sin planes de que nadie te lo vea. 

La verdad, antes no cuidaba ciertos detalles de este tipo, por ejemplo para mi casa usaba ropa cómoda pero quizá no la más linda o la que mejor me hacía sentir. Pero esto afecta enormemente la imagen que tenemos de nosotras mismas, por un lado. Y por otro, la persona más importante de tu vida sabe qué traes puesto debajo, y esa persona eres tú. 

Por eso, lo mejor es tomarse con calma (y mucho auto-respeto) esta tarea que muchas veces pasamos por alto, investigar ahí afuera qué opciones tenemos (que para eso las millennials somos muy buenas) y no tener miedo de invertir en cierta ropa que usemos específicamente para estar cómodas (si es el caso de estar en casa o de dormir), o de darnos la oportunidad de conocer nuevas marcas y sus calces. Si te gustan los colores, puedes buscar opciones siempre siguiendo la línea del color que tienes en tu clóset, para poder usar con tranquilidad y que te combine con la ropa que ya tienes (o que si se tiene que ver, se vea con estilo). 

Por eso, aunque cómodo y sport y con buen calce, estaría muy lindo hacernos el hábito de buscar las mejores opciones que podemos (ojo, esto no significa lo más caro!). De hecho recomiendo que se prueben diferentes marcas y precios, para poder decidir mejor cuales se adaptan mejor a cada una y con qué precio nos sentimos cómodas -es como los pantalones de mezclilla, pues-. Lo bueno es que ahora tenemos mil posibilidades, desde bralettes con súper calce (que por definición son sin varilla ni rellenos) hasta piezas de homewear de algodón o seda (la vuelta al slowfashion) que son todo un lujo. 

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Gracias por leernos!

Victoria Hertel

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