Mi experiencia con la copa menstrual

La primera vez que supe de la existencia de la copa menstrual fue hace como dos años. Estaba haciendo una compra en un portal de internet de cosas saludables, me llamó la atención y empecé a investigar.

Desde siempre que he usado las toallas y tampones, nunca me terminaba de sentir cómoda: llega un momento en que el tampón siempre molesta, inflama, también pierde -entonces te manchas-; las toallas se sienten como si tuvieras puesto un pañal (sin contar que muchas se ven si tienes ropa ajustada)  y a medida en que van absorbiendo más, se vuelven más gruesas e incómodas, también con riesgos de manchas… Bueno, yo me manchaba casi siempre!

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Como estaba en todo el rollo saludable y siempre me ha gustado conocer mejores opciones para mi cuerpo, descubrí que los productos femeninos como toallas y tampones NO están regulados por una ley y los fabricantes NO están obligados a poner visiblemente en la etiqueta de los paquetes toda la información de los materiales y químicos que usan. Es decir:

Las consumidoras nunca sabemos a ciencia cierta qué es lo que tienen estas toallas y tampones que ponemos directamente en contacto con la piel.

En verdad, la piel es el órgano más grande del cuerpo, y dicen los que saben que si no puedes comer algo, no te lo pongas sobre la piel porque justamente se absorbe y pasa directo a la sangre, así sin escalas… más directamente que si te lo comieras, porque no tiene que pasar por el proceso de la digestión. Imagínense entonces si todo lo que nos ponemos ¨ahí¨ abajo, que es piel mucho más sensible y permeable, se imaginan, repito, lo que debemos absorber de esos productos que tienen químicos antihongos, antibacteriales, conservadores, blanqueadores y vaya a saber cuánta cosa más?

La cuestión es que me decidí a probar la copa menstrual -que está hecha de silicón quirúrgico (es decir, silicón de grado médico y que impide la acumulación de bacterias) y no tiene riesgos de provocar síndrome del shock tóxico como los tampones-. Resultado: fuimos felices y comimos perdices!

Bueno, el primer mes es de adaptación (de la misma forma en que tuvimos que aprender a poner bien un tampón o las toallas), pero a partir de ahí, todo es ganancia. Por eso quise escribir este post y contarles mi experiencia, éstas son las cosas que realmente valen la pena -aunque la paradoja aquí es que no hay ninguna pena, todo es bueno: además de comprar una sola vez (una copa dura entre 3 a 10 años, según la marca o los cuidados que le demos) y por lo tanto gastar menos, no generar ningún tipo de residuo (así que también ayudamos al medioambiente), ser más amable con este cuerpecito que respira y consume miles de químicos al día, me la hice más fácil: sólo se vacía 2 veces al día (tal vez un poco más si tu flujo es demasiado abundante), no tiene pérdidas (por lo que es ideal para playa, ejercicio, etc.) y no genera infecciones ni provoca enfermedades como suele suceder con las otras alternativas.

Pronto vamos a hacer otro post con más detalles sobre la copita, marcas que hay en México, diferencias, cómo se usan, mantenimiento, todo-todo-todo.

Y ustedes, ya conocían la copita? La probaron? Espero que les haya sido útil mi experiencia, nos leemos pronto :)

Victoria Hertel 

1 comentario

Erika Rueda

Wao no sabía nada al respecto de este producto y me encanto . Me gustaría saber más de esto les agradecería saber todo.

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