Placentofagia o consumir la placenta

 

Siiii, me imagino la cara que pusiste al leer el título del post, porque yo puse la misma hace tiempo atrás.

Resulta que, cuando mi hija mayor nació (hace 4 años y medio atrás), esta práctica ya empezaba a hacerse más conocida pero era raro que alguien lo hiciera, al menos aquí en México. En este segundo embarazo, si bien no forma parte del mainstream, ya varias personas me pudieron platicar de su experiencia al respecto, y así fue como me animé a probar.

La placentofagiao comer la placenta después del parto es una práctica común en en reino animal, incluyendo mamíferos (vacas, caballos, y otros animales herbívoros lo hacen). Antes se creía que era para evitar ser detectados por un depredador, pero este instinto que la Madre Naturaleza les dió tiene más funciones que esa.

Si bien aún no hay estudios sólidos que confirmen los beneficios de consumir la placenta, hay gran cantidad de evidencia que sugiere que éstos (los beneficios) son reales.

La placenta tiene altos niveles de ciertas hormonas como las prostaglandinas (que estimulan la involución del útero a su tamaño normal) y oxitocina (también conocida como la hormona del Amor, que reduce el estrés del parto y favorece la producción de leche). También ayuda a reponer sustancias clave perdidas en el parto como el hierro, y favorece el equilibrio hormonal -con esto ayudando a prevenir la depresión post parto, mitigando los efectos de estos cambios como la caída del pelo, cambios de humor, apariencia marchita de la piel, por ejemplo-.

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Yo, que ya había vivido un parto y post parto previo, decidí probar esta experiencia por varias razones:

  • Me dió durísima la depresión post parto (fue horrible, me di cuenta 6 meses después, era literal otra persona y me costó muchísimo salir). Yo, que siempre pensé que la depresión era cuestión de decisión, me di cuenta de lo equivocada que estaba y de lo importante y delicado del balance químico neurológico, y que no depende de ¨querer o no¨, sino de muchos factores como la alimentación, las hormonas, los neurotransmisores y los suplementos que tomamos.
  • Como en el primer parto había tenido una hemorragia importante, y la falta de sangre hizo todo más difícil, recuperar nutrientes (entre ellos hierro) de la placenta esta vez no se me hizo mala idea.
  • Sí había notado un gran deterioro físico producto de los fuertes cambios hormonales, akacaída de pelo, piel seca, uñas débiles, etc.
  • Mis doulas me recomendaron a una especialista de confianza con las que ellas trabajan y conocen perfecto. Digamos que no es una tarea que se puede encomendar a cualquier persona (bueno, yo no lo haría).
  • No hay una consecuencia o efectos secundarios negativos, y me había prometido hacer todo lo posible para recuperarme rápido (digamos que con una hija más grande y dos emprendimientos que atender no me podía dar el lujo de estar mal).

Por otro lado, obviamente antes de hacerlo me puse a hacer mi research, y me encontré con un par de artículos muy probablemente pagados por alguna empresa de la industria farmacéutica intentando desprestigiar esta práctica. Dice básicamente que no hay estudios científicos suficientes, es decir, que los beneficios no estaban demostrados pero que podía ser peligroso y hasta provocar enfermedades graves en el bebé cuando en el mismo artículo dice que no hay investigación suficiente: totalmente contradictorio. Yo me imagino que, al margen de que la placentofagia es igual de peligroso que comerse un bistec (nada más que encapsulado), a las farmacéuticas no les conviene que estemos bien, saludables y felices, porque entonces no compramos sus medicamentos. En fin.

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Volviendo a la parte linda, el procedimiento es fácil, sólo hay que pedirle al hospital que te guarden tu placenta entera (yo perseguí a toooodos en la sala de parto para que no se olviden de guardármela: a las parteras, mi marido, las enfermeras... jejeje... ooops! sorry por la intensidad). En algunos casos es necesario llevar una heladerita para conservarla en frío, en mi caso, mi hospital está acostumbrado a este tipo de procedimientos y ellos mismos guardaron mi placenta con mi nombre hasta que llegó Lucya buscarla.

Yo decidí encapsularla, aunque también se pueden hacer smoothies, shampoo, cremas, etc. No me animé a probarla cruda en smoothies pero la crema facial es realmente mágica (la uso en la noche y me deja la piel con un brillo súper saludable, casi que ni se nota que ando desvelada :P) y las cápsulas las tomé en la mañana para un shot de energía. Salen un aproximado de 60/70 cápsulas.

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Las mejoras que noté han sido enormes:

  1. Cero depre post parto, de hecho en un mes y medio que tiene mi bebé creo que he llorado 4 veces y eso es mucho decir (las que han pasado por el post parto saben de lo que hablo... yo el anterior me lo pasaba llorando). De hecho puedo manejar mejor los cambios de humor y falta de energía normales en esta etapa MUY bien! Es cierto que las circunstancias son diferentes, el parto fue distinto y también mi suplementación ha cambiado, pero creo que ha ayudado muchísimo.
  2. Mi pelo casi intacto: obvio algo se cae pero nada (NADA) que ver con la otra vez que parecía escoba vieja.
  3. Piel: muy bonita y nada reseca, de hecho ha ayudado también a que regrese a su lugar todo con la suficiente elasticidad e hidratación.
  4. Bueno, luego está la parte mística...  la placenta es como un árbol de la Vida y nos ayuda a sobrellevar los cambios: con cada embarazo se gesta una nueva ¨tú¨, así que dar a luz es también un renacer propio y la placenta nos acompaña como una sabia guía.

Espero que te haya servido mi experiencia e investigación, creo que vale mucho la pena hacerlo. Aquí te dejo los datos de la doula especializada que la procesó con muchísimo respeto y amor.

Lucy Santuario: cel 5535679591 y su página de Fb aquí.

Un abrazo a todos,

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